El arzobispado de Madrid ha ordenado el cierre de la parroquia de San Carlos Borromeo porque entiende que ni la liturgia ni la catequesis que ofrecen en la parroquia se ajusta a la doctrina oficial de la Iglesia: dan misa en vaqueros, aceptan ateos y musulmanes y reparten rosquillas en vez de hostias. Esta parroquia se ha destacado en las últimas décadas por trabajar con la población excluida socialmente y dar acogida a ex presidiarios, drogadictos, inmigrantes o chavales de la calle.
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